EGIPTO
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Egipto alguna vez fue una sabana donde elefantes y gacelas pastaban y el hombre cazaba y recolectaba su alimento. Hace unos siete mil años el clima cambió y todo el terreno, a excepción del más cercano al Nilo se convirtió en desierto. La mayor parte de su territorio la ocupa el desierto del Sahara, solo habitado en torno a los oasis. Es uno de los países con más población de África la que se asienta mayoritariamente en el Río Nilo y en el delta que es donde están las tierras fértiles.
La historia del Antiguo Egipto se divide en tres imperios con periodos intermedios de conflictos internos y dominación por gobernantes extranjeros. El Imperio Antiguo se caracterizó por el florecimiento de las artes y la construcción de inmensas pirámides. Durante el Imperio Medio (2050-1800 a. C.), tras una etapa de descentralización, Egipto conoció un período de esplendor en su economía. En el Imperio Nuevo (1567-1085 a. C.) la monarquía egipcia alcanzó su edad dorada conquistando a los pueblos vecinos y expandiendo sus dominios bajo la dirección de los faraones de la dinastía XVIII. La última dinastía fue derrocada por los persas en el año 341 a. C., quienes a su vez fueron reemplazados por gobernantes griegos y romanos, periodo que comenzó hacia el año 30 a. C. como resultado de la derrota de Marco Antonio en la batalla de Actium, que trajo siete siglos de paz relativa y estabilidad económica. Desde mediados del siglo IV, Egipto formó parte del Imperio Oriental, que se convirtió en el Imperio bizantino.
¿QUÉ SON LAS PIRÁMIDES?
La pirámide es un monumento de carácter religioso presente en diversas civilizaciones muy alejadas entre sí, desde la India hasta América del Sur. La forma piramidal fue una evolución lógica en las construcciones, al constituir una estructura resistente —gracias a su amplia base— y muy elevada, que permitía una cercanía simbólica a los dioses.
Son edificios sólidos de base poligonal y lados convergentes en un vértice, construidos por algunas civilizaciones antiguas, especialmente en el antiguo Egipto La figura de las egipcias era exactamente una pirámide recta de base cuadrada. Las pirámides de Egipto construidas hace mas de 4 000 años, son la maravilla más antigua y la única que se conserva. Sirvieron como tumba a los faraones egipcios, cuyos cuerpos momificados se rodeaban de tesoros y objetos personales. Erguidas sobre la arena del desierto, las pirámides de Egipto, esbeltas majestuosas, son algo más que un templo y una tumba.
La construcción de toda pirámide implicaba una cuidadosa planificación que constaba de varios pasos: elección de la necrópolis, diseño y realización de los planos del edificio, cálculos del material y de la mano de obra a emplear, desglose de la intendencia, edificación, etc.
En el caso de Egipto, la elección de la necrópolis no implicaba demasiada dificultad, sólo era necesario que el lugar elegido cumpliera unas premisas básicas no demasiado exigentes. Ideológicamente, la única condición imprescindible era que la pirámide se construyera en la orilla occidental del Nilo, pues es en el Oeste donde los egipcios situaban su más allá. Como norma general, la tumba real debía estar situada al oeste del Nilo, lugar de la puesta del sol, y por encima del nivel del río, para evitar que las inundaciones periódicas afectaran al monumento. [i]
El resto eran cuestiones prácticas: no ocupar tierra susceptible de ser cultivada, ser un terreno a primera vista consistente, que no estuviera demasiado alejado del Nilo ni de una fuente de aprovisionamiento de piedra… Como la orilla oeste del Nilo es una cadena montañosa de formación caliza, el país estaba lleno de lugares adecuados para construir una pirámide. Bien es cierto que la elección del terreno no siempre resultó adecuada, pues la pirámide Romboidal y la pirámide de Amenemhat III en Dashur sufrieron fracturas a causa de la inestabilidad
Su construcción no muy lejos del río, se debía a que las piedras se transportaban desde las canteras por vía fluvial. Lo ideal era que además no se encontrara demasiado retirada de algún núcleo urbano. Una vez elegido el lugar, había que preparar el terreno limpiándolo de toda la arena superficial hasta dar con la roca viva, donde debían afirmarse los cimientos. Esta roca se nivelaba por medio de un complejo procedimiento. A veces, sin embargo, se dejaba una prominencia en el centro y se aprovechaba en la construcción de la futura pirámide.
Por último se aseguraban de que los cuatro lados del monumento estuviesen orientados hacia las cuatro puntos cardinales. La orientación de la pirámide debió hacerse con ayuda de varios cuerpos celestes, puesto que los egipcios desconocían la brújula. El faraón marcaba la línea de los cuatro lados una vez observada la posición de las estrellas. En esta observación le ayudaba un sacerdote en representación del dios Thoth.
Ante ellas, se tiene la impresión de hallarse en presencia de un monumento que guarda en sus entrañas secretos trascendentales muy estrechamente relacionados con su estructura.
Al igual que los otros edificios de tipo religioso, eran auténticos motores para el desarrollo económico del país. No eran construidas por esclavos, como erróneamente se ha mantenido, sino por miles de personas que recibían un salario por parte del Estado, lo que mejoraba notablemente sus ingresos en épocas tales como durante la crecida del río, en las que no podían dedicarse a la agricultura. Toda la infraestructura necesaria para la construcción de las pirámides favorecía notablemente la creación de empleo en todo el país, así como el posterior mantenimiento de la tumba (servicios religiosos, ofrendas, etc.), que requería contratar a una gran variedad de profesionales (artesanos, campesinos, escribas...), lo que suponía que surgiera alrededor de la pirámide una auténtica ciudad, creando un gran dinamismo en todos los sectores de la producción, así como en el comercio exterior, donde había que obtener diferentes productos.
Así como en Babilonia y en América, en Egipto las pirámides mides eran templos erigidos a la gloria de un dios. Templos para complejos rituales de muerte y de nacimiento, y al tiempo monumentos al conocimiento de un pueblo mucho menos ignorantes de lo que los historiadores creían. Hasta los arqueólogos más irracionalmente racionalistas se han rendido a la evidencia: en sus medidas está reflejado el conocimiento matemático y astronómico de una ciencia incomprensible hace seis o siete mil años. Es decir las pirámides son algo más que una tumba. En esa montaña formada por dos millones seiscientos mil bloques de piedra, acarreados y ensamblados quien sabe cómo, con un volumen total de más de dos millones y medio de metros cúbicos y un peso superior a los siete millones de toneladas, la Gran Pirámide es un templo religioso y científico y aunque también es una tumba.
La pirámide fue pensada para tumba inviolable del soberano, destinada a la eterna preservación de su cuerpo, incorrupto por embalsamamiento, y de su ajuar funerario. Sólo de este modo se posibilitaba la residencia del alma en el cuerpo y su supervivencia en el mundo del más allá. Para proteger el cuerpo y el ajuar de eventuales saqueadores se multiplicaban las dificultades de acceso a la cámara, interponiendo toneladas de piedra, disponiendo puertas falsas, corredores ciegos, cámaras dobles, etc. Todo ello fue inútil: los saqueadores siempre consiguieron su objetivo y ya en la antigüedad las pirámides fueron violadas y robadas y pasaron a ser lo que son hoy, el símbolo de Egipto de su arte teocrático y de su sistema político. A pesar de los grandes progresos que ha experimentado la egiptología, particularmente en lo que va de siglo, es todavía mucho lo que se ignora acerca de cómo era construida una pirámide.
Para asegurar la vida en el más allá, el cuerpo del difunto debía ser conservado y habían de ser satisfechas las necesidades materiales que tuvo cuando vivía. Esta idea fue dominante y condicionó de modo decisivo la vida en todos los períodos del antiguo Egipto. Ya en la época predinástica se hacía lo posible por preservar adecuadamente el cadáver. Entonces se enterraba en hoyos rectangulares excavados en la arena, en los que a veces se disponían unas paredes de madera o de barro prensado. Junto al cadáver se disponían utensilios, armas y alimentos. Cerrada la tumba, ésta se cubría con un túmulo de arena y relleno.
Con el tiempo solía ocurrir que la arena era desplazada por el viento, desaparecía el túmulo y finalmente el cadáver quedaba expuesto a los elementos y se perdía. Para evitar este peligro, ya en la era dinástica las personas de elevada posición y los reyes se hacían construir encima del túmulo de arena, una estructura de adobe y ladrillo. La "mastaba", que debía imitar en su aspecto a las viviendas que el difunto habitó cuando vivía. Los[ii] reyes de la III Dinastía empezaron a usar la piedra para sus monumentos funerarios, pero su empleo no se generalizó en las tumbas de nobles y dignatarios hasta la IV Dinastía.
TIPOS DE PIRAMIDES
Hay dos tipos de pirámide: La pirámide escalonada y la pirámide clásica. La pirámide escalonada es una tumba de piedra, cuya construcción se atribuye a Imhotep, el arquitecto de Zóser. El nombre de este arquitecto se encontró al pie de una estatua del faraón, cerca de la tumba. Los logros de Imhotep eran legendarios ya en la antigüedad.
No se construyó aisladamente, sino formando parte de un conjunto de edificios y patios de piedra relacionados con diversas ceremonias funerarias dedicadas al faraón. El núcleo del monumento consiste en una estructura sólida a modo de caja alargada cuyo interior está formado por bloques de piedra traída de las proximidades y el exterior de caliza fina procedente de las canteras de Tura, más lejanas. En la parte norte se había empezado a construir un templo funerario, pero antes de que se concluyera se decidió extender la pirámide por sus fachadas norte y oeste. Finalmente una última ampliación de la pirámide afectó a sus cuatro lados. Se completaron los seis peldaños y el conjunto se revistió con piedra caliza de Tura. La parte subterránea de este conjunto consistía en un pozo profundo que daba acceso a un complicado laberinto de corredores y cámaras de diversos tamaños.
Las pirámides clásicas tal como hoy la entendemos, monumento de base cuadrada y lados en rampa hacia la cumbre, deriva de la pirámide escalonada. Esta pirámide estaba formada por un núcleo compuesto de varias capas de mampostería que disminuían en altura desde el centro hacia los lados y se apoyaban sobre un cuerpo central formando un ángulo de 75 grados.
Parece ser que este mismo método fue empleado por los constructores de las pirámides de la V dinastía.
LAS PIRAMIDES EGIPCIAS
Las pirámides de Egipto son, de todos los vestigios que nos legaron los egipcios de la Antigüedad, los más portentosos y emblemáticos monumentos de esta civilización. El mayor grupo de pirámides egipcias es el que se encuentra en Gizeh, cerca de El Cairo. La mayor de ellas es la del faraón Keops, que está considerada una de las siete maravillas del mundo antiguo. Este edificio mide 160 m de altura sobre una base cuadrada de 250 m de lado. Todavía se conservan restos de unas 70 pirámides diseminadas por el territorio de Egipto y Sudán.
El antecedente de estas pirámides perfectas fueron las pirámides escalonadas, llamadas así porque sus sucesivas capas o pisos de piedra o ladrillo parecen enormes peldaños. El ejemplo mejor conservado de este tipo de enterramientos es el de Saqqara, cerca de El Cairo, construido hacia el año 2600 a.C. En el periodo dinástico aparecen ciertas tumbas cuyas partes visibles estaban recubiertas por montículos de arena, símbolo de la aparición del sol, del renacimiento a una nueva vida, el faraón ya representaba al Dios creador, y este tenía que mantener el ciclo vital que da origen a la vida. El Nacimiento y el renacimiento se funden. Lo que en un principio era solamente una tumba pasa a ser también morada del difunto y en su interior guardaban todo lo necesario para la subsistencia en el otro mundo.
Para darnos una idea de las dimensiones de estas pirámides consideren que la pirámide de Keops (la más grande) tiene unos 2.300.000 bloques de piedra de 2.5 toneladas cada uno en promedio, y mide 144 m. de altura y 227 m. de lado.[iii]
La construcción de cada pirámide fue organizada por el mismísimo faraón a lo largo de su vida, y se estima que tardaron décadas en levantarlas. Las fuentes históricas no rebelan cuantos trabajadores estuvieron involucrados en la construcción, pero se estima que pudieron ser alrededor de 20.000 a 30.000 hombres. La gran mayoría de esta mano de obra se obtenía de entre los hombres libres de la población egipcia, ya que estaban obligados a hacer prestaciones o tributos en trabajo para el Estado.
El material con que están construidas las pirámides de Egipto es la piedra, que se extraía de las canteras mediante el uso de cinceles y vigas. Obtenían así grandes bloques de piedra que eran luego transportados hacia Giza.
Siempre surge al hablar de la construcción de las pirámides el interrogante de cómo transportaron semejantes bloques de piedra desde las canteras hasta ellas. Es sabido que al construirlas –durante el Reino Antiguo- la rueda no era conocida en Egipto. La técnica que utilizaron fue el transporte con trineos de madera. Sobre ellos se ubicaban los bloques de piedra o las estatuas. Luego el suelo era mojado, de forma que se deslizaran más fácilmente los trineos.
También hay indicios de que fueron transportadas las piedras para la construcción de las pirámides en barcas. Hay varios relieves que se conservan en el Museo del Cairo que lo muestran. Navegando el Río Nilo podían unir las lejanas canteras del sur de Egipto con la meseta de Giza.
Las primeras pirámides fueron las truncadas que estaban construidas de ladrillos cocidos al sol, en las cuales las tumbas se emplazaban bajo mastabas (erigida sobre la cámara subterránea, que constaba de una sala para ofrendas, la capilla y la cámara mortuoria propiamente dicha). Ello ocurrió durante el 3100-2700 a.C. (en las Dinastías I y XI).
Hacia el año 2900 a.C., el arquitecto Imhotep, diseño y dirigió la construcción con bloques de piedra caliza, la mayor y más antigua de todas las pirámides egipcias. Con una base de 122 por 107 m, se levantan seis pirámides truncadas una sobre otra, con dimensiones crecientes y en donde la cúspide de la pirámide superior se eleva a casi 62 m de altura. Es aquí, en esta gran obra, edificio central de la mastaba de Sakkara, donde reposan los restos del faraón Zoser, el primer gobernante de la III dinastía. Convirtiéndose a partir de este momento la pirámide en una tumba faraónica por excelencia.
Por el contrario, la pirámide de Dashur, construida por el faraón Snefru (dinastía IV), presenta un perfil quebrado que le ha valido el nombre de pirámide romboidal o también conocida como torcida. Esto se debe a que para la construcción en su último tramo, se empleo materiales de menor calidad, tal vez por razones económicas, lo que produjo un quiebre estructural en su mitad superior, consecuentemente modificando su forma y reduciendo su altura. Cerca de la pirámide del faraón, emblema de su grandeza, y por su forma, símbolo del dios solar Ra, se agrupaban las necrópolis privadas donde se enterraba a la familia real y a los funcionarios reales, para acompañar al soberano en su viaje al más allá. Pero Snefru, quiso trasformar en Médium, la pirámide escalonada del rey Huni (III dinastía) en una pirámide perfecta, avance que solo consiguió de modo parcial. Por ello, Snefru constituyó al sur de Dashur una pirámide totalmente regular de 104 m de altura.
La necrópolis de Gizeh, es un extraordinario conjunto funerario que data de la dinastía IV (2600-2480 a.C.). Aquí encontramos la pirámide más grande y antigua del conjunto a la vez, ella es la que forja la tumba del faraón Keops (2580 a.C.). Para tal construcción, fueron trasladados desde lejanas canteras, dos millones y medio de bloques de piedra, con un peso medio de 2,5 toneladas cada uno. Con una superficie de 48.000 m2, posee una base cuadrada, y cada lado de la misma mide 233 m y su altura alcanzó en aquellos tiempos 146m, sin embargo hoy con el paso de los años y debido a diferentes factores su altura oscila en los 138 m. La entrada a dicha pirámide se encuentra al norte de la misma, de la cual partía un corredor en rampa que desembocaba en una cámara falsa en la base de la construcción. Sin lugar a dudas, dentro de la misma se sitúan otras cámaras, una de ellas es la denominada de la reina y la otra es la gran cámara, a la cual se llegaba por medio de un estrecho pasillo, la cual era la cámara real.
Esta habitación ocupa el centro exacto de la pirámide; para que su realización no provocara el desplome de los sillares, los arquitectos idearon inteligentes soluciones constructivas: colocaron sobre este espacio cuatro o más lajas de piedra dispuestas horizontalmente y dos más en forma de cubierta a dos aguas, que servían para desviar el peso .y los fuertes empujes que se producen en este punto. La Habitación del Rey contiene un sarcófago, por lo que ha sido considerada como la morada definitiva del faraón, aunque el hecho de no haberse encontrado la momia del mismo, unido a las especiales características de la pirámide, han conducido a numerosas especulaciones; así, algunos autores consideran que Keops no llegó a ser enterrado en la Gran Pirámide o que, tal vez, puedan existir más cámaras aún ocultas. De hecho, a mediados de 1980, varios equipos científicos detectaron vacíos estructurales en la pirámide y. localizaron una serie de almacenes en el lado oeste del corredor de la Cámara de la Reina, algunos rellenos de arena; podría tratarse de cámaras de descarga, parecidas a las ubicadas sobre la Cámara del Rey.
La pirámide de Kefrén es algo más pequeña, pero casi igual de alta que la anterior, debido a la mayor inclinación de sus paredes. Igual que la de su padre, estaba revestida de granito rosa y rematada con cubierta de oro. La de su hijo Micerino es mucho más modesta. Alrededor de las tres había un complejo religioso con templos. y pequeñas tumbas para los altos funcionarios de la corte. La entrada estaba guardada por la esfinge, inmensa escultura de piedra caliza de más de 20 m de altura, con cuerpo de león y cabeza humana. Se alza sobre una base de 70 m. Durante mucho tiempo su significación fue un enigma; actualmente se acepta que representa al rey Kefrén. (Ver: La Maldición de la Pirámide)
OTRAS PIRÁMIDES
Durante las dinastías V y VI se produjo un resurgimiento de las creencias solares y un profundo cambio social y cultural. Se siguieron construyendo pirámides —de tamaño más reducido y menor calidad—, en las que se introdujeron nuevos elementos alejados de la austeridad de la época de Kéops, tal como se aprecia en los escasos res1 tos del conjunto de Sahure en Abusir, o en ¡os de lsesi o Unas, quienes construyeron su pirámide de nuevo en Sakkara.
En el Primer Periodo Intermedio (2200-2010 a. C.) —dinastías VII a XI—, Egipto se vio sumido en el caos y la anarquía. Los enterramientos bajo pirámide se abandonaron y muchas de ¡as tumbas del rico y poderoso Imperio Antiguo fueron expoliadas y destruidas.
Aunque las pirámides no fueron olvidadas del todo, con el transcurso de los siglos quedaron relegadas a meros vestigios del un pasado glorioso al que Egipto retomó sólo de manera esporádica. El último de estos períodos de auge sucedió durante el siglo VIIIa. C., con la invasión de los nubios procedentes del reino de Kush, en Sudán. Los kushitas entronizaron la XXV dinastía (760-657 a. C.), creadora de un poderoso reino que asimiló la historia y las tradiciones del país del Nilo: los «faraones negros» adoptaron su lengua, se convirtieron en devotos del dios-sol Amán Ra y recuperaron el enterramiento en pirámides, que erigieron en sus necrópolis de Kurru y Nuri, al norte del Sudán.
CONCLUSIONES
1. Las pirámides están estrechamente relacionadas con las creencias religiosas. La vida después de la muerte, fue para los egipcios su firme creencia. Los egipcios creían que al morir su alma pasaba a otra vida y que el alma era inmortal. Por tal motivo los faraones mandan a construir sus propias tumbas y hacían los arreglos para vivir igual o mejor en el otro mundo, donde pasarían después de la muerte. Para que esto se materialice, se requería la preservación física del difunto siendo de vital importancia para ellos, acompañar para una mejor prosperidad en la vida que le esperaba, todo aquello que le fuera imprescindible. Las pirámides egipcias son la manifestación en sí de la relación entre la muerte y la supervivencia en el más allá (vida). Es la comunión entre el faraón y la divinidad.
2. De las más de cien pirámides que se erigen en Egipto las más célebres son las pirámides de Keops, Kefren, y Micerino, erigidas en la meseta de Guiza, cerca de El Cairo las que se han constituido en un emblema insoslayable de la cultura egipcia y una de ellas, KEOPS, es una de las siete maravillas del mundo
3. Si bien es cierto la pirámide es un monumento de carácter religioso, también es una obra maestra que refleja el conocimiento matemático, arquitectónico y astronómico de la época además de que se constituyeron en auténticos motores para el desarrollo económico del país. Las pirámides muestran, para su época, el gran conocimiento de los técnicos egipcios y la capacidad organizativa necesaria para construir tales monumentos con medios muy simples.



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