sábado, 26 de febrero de 2011

El Vencedor está solo


Todos los jóvenes tienen el mismo sueño: salvar el mundo. Algunos lo olvidan rápidamente, convencidos de que hay otras cosas importantes que hacer, como formar una familia, ganar dinero, viajar y aprender una lengua extranjera. Otros, sin embargo, deciden que es posible tomar parte en algo que suponga una diferencia en la sociedad y en la manera en que el mundo les será entregado a las generaciones futuras.
           La necesidad del cambio, de la transformación constante y de la justicia social es inherente a la juventud. Esto, a lo largo de la historia reciente se ha expresado de diferentes formas, en dependencia de la posición social, del nivel de conciencia y del compromiso que el joven tiene.   También tiene que ver con la visión del mundo que el joven se ha formado. Así, pueden haber jóvenes que quieran salvar un cierto mundo más orientado al  consumismo en que muchas sociedades están sumidas y quieran preservar este sistema de vida en el que  la coca cola, el poseer un carro,  celular con todos los dispositivos, el uso de estupefacientes, las discotecas, la ropa y los accesorios de moda  son el modelo de mundo en que se quiere vivir. Estos   jóvenes muestran una actitud de aislamiento que los lleva al individualismo y a acciones y reacciones más relacionadas las modas, la música, el juego. Son aquellos jóvenes cuya motivación fundamental son los grandes espectáculos deportivos, musicales los que generalmente utiliza como una forma de escape a su realidad. Pero también están los otros, los que se comprometen. Los que luchan.
En la década de los 60 la juventud de todo el planeta  se opuso a la guerra y le cantó al amor y a la paz. Millones de jóvenes se movilizaron en todo el mundo en contra de la guerra hacia el  pequeño pueblo de  Vietnam. John Lennon y Los Beatles se constituyeron en paradigmas de la juventud de la época, se opusieron, denunciaron con su música  lo injusto de esa guerra colonialista. 
El joven siempre tiene una familia, puede tener un trabajo en el que gane mucho dinero y puede viajar pero cuando tiene convicciones y un fuerte compromiso social no es suficiente el dinero y los viajes como para hacerlo desistir. Muchos jóvenes en Nicaragua han abandonado familia, comodidades para lanzarse a luchar por un mundo mejor.
Por eso pienso que  el que el joven quiera salvar el mundo no es ninguna novedad. Siempre quiere hacerlo. Es intrínseco a su naturaleza. El joven es fuerte, valiente, no tiene intereses creados, cree en la gente. Es sensible y es soñador. Por eso repudia la injusticia, la doble moral, la hipocresía, la corrupción y fácilmente se compromete.  El joven –hombre y mujer- es un actor importante para el cambio. Está demostrado que cuando la juventud no asume el rol de motor de las transformaciones las sociedades se estancan. Por eso pienso que la novedad es qué tipo de mundo quiere salvar. Por ejemplo, Salvador Cardenal quería un mundo para sí y para los demás, en que la convivencia entre los seres humanos y el medio ambiente fuera armónica. Su visión era un mundo exuberante con bosques, aire puro, pájaros, flores, paz, amor y solidaridad. El luchó hasta el último minuto de su vida por ese mundo ideal y lo hizo con su canto, con su poesía, con su guitarra. Visitó todos los rincones de Nicaragua llevando su mensaje ecológico, queriendo involucrar a otros jóvenes para salvar ese mundo en el que él quería vivir compartiéndolo con la humanidad.
En Nicaragua, la juventud de todas las épocas siempre ha estado comprometida con las causas más nobles ya sean estas grandes o pequeñas.
La generación de los 60 y 70 asumió el reto enorme de transformar Nicaragua y en ese camino  muchas vidas jóvenes fueron segadas. Yo soy muy joven para contar en primera persona esa epopeya pero me toca en forma directa porque mis padres fueron protagonistas, de primera línea. Y no solo mis padres, mis tías, mi abuela. Los amigos y amigas de la familia.  Según ellos cuentan una y otra vez, se involucró todo el pueblo,  arrastrado, motivado, estimulado por una juventud que dio todo por la patria. Esa generación difícilmente podrá ser superada y olvidada porque lograron lo que pocos pueblos han podido hasta ahora: acabar con una dictadura y con ello derrocar un sistema de opresión y represión.
Esos jóvenes, con el transcurrir del tiempo, se hicieron adultos y nuevas generaciones de jóvenes surgieron cuestionando lo que aquellos hicieron y señalando errores y desaciertos. Esta nueva generación crítica  no fue capaz de dar continuidad a la lucha de sus antecesores para mejorar y hacer avanzar lo logrado y….de la mano de gente adulta, defensora del status quo se restauró el sistema que la juventud del 60 y el 70 logro erradicar. Y allí estamos de nuevo.
Ahora, las prioridades son otras y el compromiso de la juventud es con otros temas pero siempre está en la mente de los jóvenes su necesidad de cambiar el mundo. Pero ahora de forma más integral y más conscientes y con nuevos valores. La juventud lucha por la equidad de género y el respeto a la diversidad sexual. Los jóvenes son cada vez más sensibles y están cada más en contra de la discriminación por razones de raza, sexo, cultura. La juventud también lucha por la conservación y la preservación del medio ambiente y se organiza en brigadas ecológicas, en clubes que quieren salvar los humedales, BOSAWAS, el Río San Juan y proteger la flora y la fauna de nuestro país. De allí que veamos romerías de jóvenes hacia los sitios en que se requiere proteger a las tortuguitas recién nacidas.
La juventud también es sensible ante la injusticia social y ahora en nuestro país hay jóvenes que invierten sus vacaciones y sus horas de descanso en la construcción de viviendas para los más desprotegidos socialmente.
Con esto se demuestra que no solamente se trata de salvar el mundo –el que en determinado momento es un concepto abstracto- sino hacer del mundo un lugar para todos/as, en donde halla  equidad, justicia social, democracia, respeto irrestricto a los derechos humanos. Donde todos y todas podamos crecer y desarrollarnos con igualdad de oportunidades y en condiciones que permitan el florecimiento de las capacidades de cada una de las personas que habitamos este planeta.
El joven siempre asume su rol. No es el que joven se olvide de su misión. Lo que pasa es que el joven se vuelve adulto y allí cambian sus prioridades e intereses pero nuevas generaciones de jóvenes retoman esos sueños y esas utopías de manera que siempre el mundo está esperando ser transformado, cambiado por esa juventud vibrante y dinámica.
Yo por mi parte aspiro a contribuir con un hábitat que brinde protección, abrigo, belleza y seguridad a mi pueblo. Por eso estudio arquitectura. Quiero hacer del sol, la vegetación y el espacio el medio ideal para el perfeccionamiento creciente de los seres humanos que habitamos esta bella Nicaragua.

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